El pasillo de China está diseñado como una experiencia inmersiva que transporta a quienes lo recorren a la riqueza cultural del país. A lo largo de las paredes se pueden observar murales decorativos inspirados en la Gran Muralla, representada como un majestuoso monumento que serpentea entre montañas, evocando historia, tradición y grandeza.

El espacio también incorpora materiales sensoriales que invitan a la interacción. Por ejemplo, hay estaciones donde se puede practicar coger arroz con palillos, una actividad que no solo desarrolla la motricidad fina, sino que también acerca a una costumbre cotidiana de la cultura china de forma lúdica.

La decoración se completa con farolillos rojos colgantes, abanicos tradicionales, caracteres chinos y elementos en tonos dorados y rojos que simbolizan la buena fortuna. Todo el conjunto crea un ambiente acogedor, educativo y visualmente atractivo que despierta la curiosidad y el interés por conocer más sobre China.