El pasillo de México está decorado con dibujos realizados por los niños inspirados en elementos de la cultura mexicana, aportando un ambiente colorido y creativo. A lo largo del espacio se colocan guirnaldas con los colores de la bandera, que refuerzan la ambientación.
Además, se incluyen propuestas lúdicas como un twister en el suelo para fomentar el movimiento y la diversión. En las paredes, hay personajes a los que los niños pueden añadir complementos, como ponerle un gorro o un bigote a un señor mexicano, promoviendo así la interacción y el juego simbólico.

