¡La visita de Colorines al cole!

La motivación es una pieza clave en este proyecto, ya que permite despertar el interés del alumnado y favorecer su implicación activa en el aprendizaje de las emociones.

¡Qué día tan emocionante vivimos con la visita de Colorines! Nada más llegar, nos propuso jugar al divertido juego de “Colorines dice”, una adaptación del clásico “Simón dice”, con el que fuimos descubriendo diferentes emociones de forma lúdica y participativa.

La actividad tuvo lugar el viernes 3, de 11:45 a 12:45. Durante el recreo, se preparó cuidadosamente el espacio en la pista de la Avenida de El Llano, colocando la megafonía, un panel con tarjetas y un gran dado. Este dado tenía seis caras numeradas del 1 al 6, y cada número correspondía a una emoción:

  1. Alegría
  2. Tristeza
  3. Ira
  4. Miedo
  5. Sorpresa
  6. Vergüenza

El alumnado se organizó por grupos-aula y, al comenzar el juego, Colorines lanzaba el dado. Tras decir en voz alta el número obtenido, se buscaba en el panel la tarjeta correspondiente y se descubría la emoción escondida. A partir de ahí, todos participaban siguiendo las consignas de Colorines:

  • Con la alegría, saltábamos al ritmo de música animada.
  • Con la tristeza, simulábamos llorar acompañados de una melodía suave.
  • Con la ira, pataleábamos con fuerza al son de música intensa.
  • Con el miedo, poníamos caras de susto con una ambientación sonora de Halloween.
  • Con la sorpresa, abríamos la boca y levantábamos los brazos expresando asombro.
  • Con la vergüenza, nos tapábamos la cara de forma tímida.

Fue una experiencia muy divertida, dinámica y llena de color, en la que bailamos, cantamos y expresamos las emociones con nuestro cuerpo, guiados en todo momento por Colorines.

Cuando conseguimos descubrir todas las emociones del panel, Colorines nos sorprendió con un detalle muy especial: una carta para cada clase. Los encargados y encargadas del día fueron los responsables de llevarla al aula. Allí, al abrirla, descubrimos la misión secreta que nos había preparado.

Además, nos dejó una caja misteriosa que nos acompañará durante todo el proyecto, y que se irá llenando con diferentes objetos a medida que superemos las actividades propuestas para cada emoción.

Para finalizar la jornada, Colorines nos invitó a relajarnos: nos sentamos, levantamos los brazos, cerramos los puños y realizamos un breve ejercicio de meditación mientras sonaba un mantra infantil. Después, nos pidió que regresáramos a clase en fila, en orden y en silencio, anticipando la sorpresa final.

Ha sido una jornada llena de juegos, emociones y aprendizaje, que recordaremos con una gran sonrisa.

¡Gracias, Colorines, por llenar el cole de alegría y color!