Hoy nos hemos convertido en pequeños detectives matemáticos.

En el suelo había un gran camino lleno de sumas y muchos vasos esperando su bola de color. Cada niño tenía que resolver la operación y descubrir qué color correspondía al resultado según el código secreto de la clase.

Con mucha atención, los peques iban pensando y buscando la bola correcta dentro de la caja mágica.

Después, colocaban la bola sobre el vaso adecuado, comprobando si habían acertado.

Mientras jugaban, practicaron el cálculo mental, la atención y el trabajo en equipo, ¡todo de una forma divertida y muy dinámica!

Las matemáticas se llenaron de colores, movimiento y sonrisas.